Donde han ido los clientes,… que solías tener?

Probablemente estén viendo su teléfono ahora mismo…

No corras, que es peor.

El cambio que supuso la evolución del móvil a “smartphone” determina que ya nunca más el consumidor tendrá que esperar para conseguir una información de cualquier tipo. Sea lo que sea que necesite basta con buscarlo en su teléfono. Ya no hace falta llamar a nadie conocido.

De manera que si necesita informarse de cualquier producto o servicio la posibilidad de que no lo busque en Google es remota. Esto es muy bueno o muy malo según la “posición” que nuestra Empresa ocupe en los motores de búsqueda o bien que podamos comprar esa posición.

Sabes como se consigue?

Pues bien, en principio hay dos caminos mas o menos definidos: SEO y SEM.

SEO (Por sus siglas en inglés Search Engine Optimization) es el posicionamiento “orgánico” que nuestro Site adquiere, fundamentalmente como consecuencia del “tráfico” que consigue. Es decir, que Google (y los otros buscadores que en Europa son cuasi irrelevantes) sencillamente se cura en salud, clasificando las respuestas a una búsqueda según el criterio mas obvio: a mayor tráfico, mejor contenido. Esto aparentemente de difícil manipulación, en realidad está sometido a pequeños matices, que son fundamentalmente lo que los “programadores web” intentan optimizar: modificaciones en el etiquetado, repetición en el contexto, re-ruteo endogamico, re-objetivización… en fin un mar de “fórmulas” que a la vuelta de varias semanas consiguen a fuerza de golpeteo una mejora, eso sí, bastante efímera, en la posición en que aparecerá tal o cual website en una búsqueda.

SEM (Search Engine Marketing) es el eufemismo que define lo que sería hoy por hoy pagar la publicidad en medios digitales. O sea, lo que antes era planificación de medios pero ceñida al ámbito de los motores de búsqueda. Para ello Google que, obviamente gana dinero cobrando no dando información gratuita, tiene herramientas de análisis de búsquedas que le permiten saber con una exactitud casi inquietante, quién, como, donde, y cuando ha hecho una determinada búsqueda.

Así pues, es fácil que cuando ese alguien busque una información relativa, Google nos “coloca” en primer segundo o tercer término en su listado de resultados. Eso a un precio muy razonable en comparación con lo que costaría una inserción en prensa, cuya eficiencia es manifiestamente menor. (La prensa escrita no hace una segmentación muy buena salvo ejemplos excepcionales)

Bien, hasta aquí tenemos una solución concreta para llegar hasta nuestro potencial consumidor. Claro siempre y cuando este primero le de a la tecla de buscar algo. Pero… y si no? Si “no”, lo que podemos hacer es “ir a buscarle” y Cómo? bien pues hoy por hoy parece ser que lo más eficiente es recurrir a las muy famosas “redes sociales”.

Para ello contamos con el cada vez más omnipresente Facebook, el ya un poco decadente Twitter, y el mas específicamente orientado LinkedIn. Cada uno con sus muchos (muchísimos) millones de usuarios que cada día se dedican a regalarles con “pautas de comportamiento” que en algunos casos es más un desnudo digital. Existen además un sinfín de redes de carácter mas o menos global que dinámicamente aparecen y desaparecen de nuestras vidas.

Estas plataformas tiene la posibilidad de introducir “mensajes” directamente o indirectamente a través de las propias Apps o bien soslayando información cruzada entre usuarios. Algunos simplemente dejan que las información “fluya” y otros desarrollan herramientas más sofisticadas para intervenir en el intercambio de información de sus usuarios.

Todos tienen tarifas de publicidad que los análoga a los medios del siglo XX, pero con un carácter siempre mucho más eficiente. Así pues, está en nuestras manos el rentabilidad nuestra presencia digital y participar de esta nueva forma de hacer “comercio” en nuestro tiempo.

Si este contexto os parece confuso, esperad a ver lo que se viene.

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